Contra el abuso y la violencia, un protocolo

En la Feria del Libro, la CTA Autónoma presentó su “Protocolo para prevenir, detectar e intervenir en situaciones de Violencia y Acoso de Género(s)”, una herramienta pionera para combatir estas prácticas y transformar las formas patriarcales en las que se construyen los vínculos laborales.


“En los sindicatos, sólo un 18% de mujeres ocupan secretarías. En la CGT, de 35 lugares, sólo dos son ocupados por mujeres. La violencia tiene que ver con el disciplinamiento a las mujeres y las disidencias porque partimos de la desigualdad”. De esta manera, Karina Lummato, del Observatorio Julieta Lanteri, describió el marco en el que se establecen las relaciones de poder hacia adentro de las organizaciones de trabajadores y trabajadoras donde estas últimas casi no tienen representación.

El sindicalismo ha sido históricamente un universo de varones y las mujeres que incursionan en él lo hacen en terreno hostil. Según una investigación llevada adelante por el Observatorio, el 90% de las mujeres encuestadas pertenecientes a este ámbito sufrieron violencia machista. Con esos números, la CTA Autónoma discutió, desarrolló y presentó en sociedad en la Feria del Libro un Protocolo para prevenir, detectar e intervenir en situaciones de Violencia y Acoso de Género(s), en el que se detallan estas prácticas y se describe un abordaje institucional para intervenir.

“Hemos llegado a poder concretar este Protocolo que viene de un proceso colectivo en el que nos fuimos nutriendo, aprendiendo. Este es un instrumento que está llamado a transformarse con la experiencia –explicó Silvia León, secretaria de Género de la CTA Autónoma-. Desde nuestra Central tomamos esta responsabilidad entendiendo que la desigualdad de género y disidencias es un tema absolutamente estructural de nosotros y nosotras y también de nuestras instituciones. Ningún partido político, sindicato ni organización está exento y hoy los protocolos nos están alumbrando el camino. Lo pensamos para desnaturalizar estas relaciones de poder y de violencia cotidiana. Esta estructura es la que queremos cambiar”.

El sindicalismo ha sido históricamente un universo de varones y las mujeres que incursionan en él lo hacen en terreno hostil. Según una investigación llevada adelante por el Observatorio, el 90% de las mujeres encuestadas pertenecientes a este ámbito sufrieron violencia machista. }

El Protocolo incluye una Comisión Investigadora autónoma, formada por personas especialistas en violencia de género y disidencias, encargada de abordar las denuncias y evaluar cómo actuar en cada caso.

Por su parte, la secretaria adjunta de la Central y también dirigente de CONADU Histórica, Claudia Baigorria, recordó frente a la sala llena que la inequidad acontece en todos los ámbitos: “La universidad es una institución sumamente patriarcal, de más de 60 universidades sólo en cuatro las rectoras son mujeres. A partir del Ni Una Menos, de los Encuentros de Mujeres, del  ’no nos callamos más’ aparecieron cada vez más denuncias, sobre todo de las estudiantes mujeres y disidentes. Que el Protocolo sea la llave para iniciar la visibilización de que ningún ámbito está exento de la violencia machista y patriarcal”.

“Esta herramienta tiene que ayudarnos a erradicar la violencia en nuestra organización y pensar también cómo reparamos los daños sufridos y cómo recuperamos esa energía robada por la agresión o la violencia sufrida, que nos afecta a todos, todas y todes como cuerpo político, porque lo personal es político y por eso tiene que tener una reparación colectiva”, finalizó León.

También fueron parte de la mesa el secretario general de ATE Nacional y adjunto de la Central, Hugo «Cachorro» Godoy, y la dirigente de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FesProSa), Viviana García.

Fuente: Canal Abierto